ANTONIO JOSE URIBE
experiencia, puedan cooperar eficazmente en aquella
labor, que para ser benéfica habrá de ser perseve.
rante. Así lograremos cada día más y más hacer del
partido conservador un organismo viviente, activo y
poderoso que, lejos de moverse a impulso de las
estériles y enervantes agitaciones de la política mera.
mente especulativa, enderezará su acción, con rumbo
definido y por etapas bien medidas, hacia las re.
formas prácticas que el adelanto del país impone.
Sin perder de vista los principios religiosos, filosó-
ficos y políticos que forman el credo de nuestro par.
tido, debemos enderezar la acción de éste hacia un
continto aunque mesurado esfuerzo en la vía del
progreso nacional.
La condición de las clases proletarias y meneste.
rosas, uncidas al grave yugo' del trabajo material,
merece especial interés, y será un deber de nuestros
copartidarios, en las Asambleas y en los Congre.
sos, buscar, con fraternal solicitud la manera de me-
jorarla, Justo es que la ley dispense especial protec.
ción a los desgraciados y desvalidos, facilitando la
construcción de habitaciones adecuadas para obre-
ros, ayudando al desarrollo de las instituciones de
higiene, de ahorro y previsión, multiplicando las es.
cuelas de educación cristiana y de artes y oficios,
y combatiendo los funestos resultados del alcoholis.
mo y de la inmoralidad; en una palabra, promovien-
do la implantación gradual, dentro de la medida de
nuestras peculiares condiciones y de nuestros recur-
sos, de todas aquellas obras que constituyen el cam.
po de la acción social cristiana.”
Este Manifiesto, acogido por los Directorios De-
partamentales y Municipales de todo el país —que no