224 i EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
Los pequeños comerciantes han visto en la aplicación
de la ley sobre el descanso semanal el peligro
de la ingerencia del Estado en los asuntos comerciales.
En 1906, setecientos comerciantes de carbón al por
menor en París, se reunieron y acordaron constituir
un comité fijando el precio de venta del carbón, con
la cláusula de que los comerciantes al por mayor se
negaran á vender carbón á los pequeños comerciantes
que no se conformasen. Lo difícil era obtener la
ratificación de este acuerdo por todos los comerciantes
al por mayor. Querían también que estos últimos
se comprometiesen á no vender jamás á un cliente
menos de cinco sacos de carbón. Pretendían, en fin,
fijar el número de los comerciantes al detalle en cada
localidad (1). No lo lograron.
En Inglaterra los pequeños comerciantes han pedido
el «precio protegido»; ¿por quién se fijaría este
precio? ¿Por los poderes públicos?; en este caso fijarían
también los beneficios, puesto que los garantizaban
en detrimento de los suministradores de estos
pequeños comerciantes ó de sus compradores.
Los más moderados piden que los suministradores
al por mayor fijen un precio mínimo por bajo del
cual quede prohibido vender sus productos al detalle.
Pero no tienen interés en ello en cuanto la baja
de precios aumenta el despacho. ¿En virtud de qué
castigarían á un vendedor que consintiese en perder
una parte de su provecho, en cada artículo, para
aumentar el despacho de un producto?
(1) V. la Reforme économique,26 Octubre 190G.