564 SISTEMA ECONÓMICO Y RENTÍSTICO
la República, sin que pueda decirse otro tanto de los habi
tantes de su campaña, cuyos hábitos y maneras de vivir, pin
tados por Azara hace cincuenta años y mantenidos con corta di-
feriencia hasta el dia, los hace ménos propios quizas que los
campesinos del interior de las provincias para estimular la in
dustria por sus gastos. Pero la ciudad de Buenos Aires no tiene
mas que noventa y un mil habitantes, según su último censo
oficial.
Buenos Aires debe sus necesidades de lujo y de cultura rela
tivos á la ventaja exclusiva ántes de ahora de su situación geo
gráfica, que le permitió aumentar su población con extranjeros,
cuyos hábitos de vida elegante y cómoda imitó su población
propia. Al favor de esa situación pudo dar fácil salida á los pro
ductos de su suelo cercano del único puerto, que el régimen co
lonial español había dejado en ejercicio para el comercio trans
atlántico del Rio de la Plata, permitido solo á España y negado al
extranjero no peninsular; y que la República conservó contra
sus intereses generales, mientras tuvo encomendado el ejercicio
de su política exterior, de que forma parte el comercio con el
extranjero, á la única provincia porteña que quiso conservar esa
ventaja, comprendiendo tan mal sus intereses locales en ello,
como los había comprendido la España, vencida en América por
sus propios desaciertos.
Por cuarenta años Buenos Aires tuvo prohibido el comercio
directo de las provincias con la Europa. Ellas lo han proclamado
últimamente abriendo sus puertos fluviales á todas las bande
ras; y para hacer efectivo ese comercio directo, han hecho obli
gatoria en cierto modo la libre frecuencia de sus puertos, ó lo
que es igual, la libre navegación de los ríos acordada precisa
mente en el ínteres de establecer el comercio directo.
La ventaja de comerciar directamente con el extranjero, que
ántes poseyó Buenos Aires exclusivamente, está, pues, hoy en
manos de muchas provincias de la Confederación, de resultas
del cambio operado en la geografía política argentina, por la
proclamación de la libertad de los rios para la navegación de
todas las banderas. Ese cambio ha dado á la República tantas
provincias porteñas como las tiene litorales. La República estaba
dotada por su geografía física de numerosos puertos c.apaces de
servir al comercio exterior; pero de todos ellos solo el de Bue
nos Aires estaba habilitado para este comercio por la antigua