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DE LA REPf’BLir.A ARCRNTIVA. 753
de origen multíplice, las individualidades ilisminiiyen de poder;
en la de origen nacional, lo adquieren. Siempre que ocurre duda
sobre la extension del poder que tienen al presente, se averigua
el que trajeron al formar el sistema federal.
En las federaciones unitarias de origen, la Constitución fede
ral debe preceder á las de provincia, las cuales deben empezar
para componer el poder de provincia, desde donde acaba el po
der federal ó central.
Un Estado ex-provmcia no podrá nunca reglar la extension de
su poder local en la federación por el de un Estado ex-nacion.
En la hipótesis de una disolución, en que las cosas volviesen
al punto de su origen, las Proy/ncíns or^entinos confederadas
serian absorbidas por la antigua unidad nacional ; los Estados
Unidos de Norte-América volverían á ser pequeñas naciones
independientes, como fueron antes de celebrar su moderna
union.
La Constitución federal argentina no deja duda alguna sobre
su origen, índole y tendencias; las reglas de su jurisprudencia
y aplicación son diametral mente opuestas á la índole, origen y
tendencias de la federación de Norte-América. En esa virtud, el
mejor medio de oscurecer, de embrollar, de dislocar la organi
zación federal que se ha dado la República Argentina, es acudir
literalmente para su comento y explicación á las reglas del sis
tema federal de Norte-América.
El Poder ejecutivo, facción prominente del gobierno federal
argentino, llamado con razón Poder ejecutivo nacional por la
Constitución (art. 21, 20 y 71), se asemeja mas al de Chile que
al de Estados Unidos, como debia de ser : el Congreso argentino
tiene doble número de atribuciones generales y supremas que el
de Estados Unidos, como debia suceder. Ituscar comento en el
ejemplo del gobierno de Norte-América, es exjKjner á la política
argentina á disminuir y debilitar la acción del poder central.
Con razón la demagogia hizo siempre del espíritu local su ba
luarte de resistencia, y déla doctrina federal de Norte-América
aplicada á la letra, su principal medio de conspiración.
Así Alaman, historiando la decadencia de Méjico, decia : —
o La federación se ha trasformado en una máquina de deslruc-
;^ poderosa que pueda imaginarse, pues su fuerza ha
f ,TGpiesentada por el terrorismo, multiplicados por una ci-
igua al numero de los Estados, ademas del congreso gene-