ELEMENTOS
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beranos (le pro\incia ; para fundar el órden, comirlió en sis
tema el aislamiento, y estorbó la creación de todo gobierno na
cional; para servirla libertad de comercio,mantuvo la clausura
de los ríos establecida por las leyes coloniales; para servir la li
bertad íliuial, protestó contra los tratados que la garantizaban;
y para probar su amor á la Nación, no quiere unirse con ella.
Taparse los oidos para no dejarse convencer y creer que eso es
medio de tener razón, es la táctica del avestruz de los campos
argentinos, que cuando no puede ya evadirse del cazador que lo
persigue, mete la cabeza en la arena ó en la paja, creyendo que
con no ver consigue no ser visto.
Al que no quiere oir la razón, es preciso hacérsela sentir.
Esta última lógica es la única que convence cuando se trata
de subordinar los intereses dispersos á la ley de un órden
común.
Toda centralización es obra de la fuerza. La fuerza obra de
dos modos : — por las armas, pololos intereses. La monarquía
se ha centralizado en Europa por la fuerza de las armas ; la Re
pública se lia centralizado en la América del Norte por la fuerza
de ios intereses. Lo que hacen hoy las provincias argentinas
confederadas para convertir en hecho práctico las libertades de
navegación lluvial y de comercio, que se iban quedando escritas
delante de la costumbre robustecida por dos siglos de monopolio,
es precisamente lo que hizo el pueblo délos Estados Unidos para
forzar á tomar parte en la grande Union esencial á la libertad
común, á dos Estados que resistían incorporarse por mantener
sus ventajas relativas de mercados mas antiguos y puertos mas
frecuentados.
Los intereses educarán á Rueños Aires, como son ellos los
que lo han atrasado y extraviado. Rueños Aires acabará por
comprender que, para ser rica su provincia, no necesita que
perezcan de miseria las provincias interiores. Si en vez de tener
provincias despobladas á su lado, tuviese al pueblo laborioso
de la Gran Bretaña, y si en vez de tener cerradas las bocas
del Paraná y del Uruguai como las tuvo treinta años, las aguas
de esos rios estuviesen tan pobladas de embarcaciones como el
Támesis, el pueblo de Rueños Aires, léjos de ser dañado por la
prosperidad vecina, no sería como hoy una ciudad de noventa
mil habitantes, sin muelles, sin empedrados, sin monumentos,
sin fuentes públicas, sino al contrario lo que es Lóndres, justa-