LA EVOLUCION DEL COMERCIO
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rido que bárbaro y esclavo sean una misma cosa. Lo
que hace que un hombre sea entregado á otro, es que
no puede alcanzar á comprender la razón, sino cuan
do otro se la enseña, y no por sí mismo» (1).
El no podía dar el argumento que Montesquieu
ofrecía á los teóricos de la esclavitud de los negros:
«Estos de que se trata, son negros desde los pies á
la cabeza; tienen la nariz tan aplastada que es casi
imposible compadecerse de ellos. No se puede con
cebir que Dios, que es un Ser perfectamente sabio,
haya puesto un alma, especialmente un alma buena,
en un cuerpo negro por completo» (2).
Los 400.000 esclavos que poblaban la Atica eran
tan blancos como sus 30.000 dueños. Las matronas
romanas que entregaban á los gladiadores'á la muer
te en las luchas del circo, no tenían por excusa el
prejuicio del color; no podían aducir el argumento
que he oído dar con dulce y persuasiva voz á una
encantadora dama de Washington: «Los negros no
son hombres, son animales.»
En la Edad Media, se explotaban esclavos de Eu
ropa con destino al gran mercado del Cairo, y Vene
cia contaba más de 3.000.
Desde que Las Casas, para librar de la esclavitud
á los americanos, aconsejó á los españoles la impor
tación de negros, el Africa ha sido el gran vivero de
esclavos.
Según una estadística portuguesa, en el reino del
(1) Políca, lib. 1, cap. II, § 13.
(2) Esprit des lois, lib. XV.