LA PRÁCTICA DEL COMERCIO
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guntó si quería encargarse de un cajón, añadiendo
que le serian pagados todos los gastos. Consintió
Somerville y el 25 de Mayo de 1769 partió de Londres
con el encargo, que contenía 8 ó 10.000 guineas,
esto es, 210 ó 260.000 francos y pesaría unos 80 kilogramos
con embalaje. Al mismo tiempo que el encargo,
se le entregó un par de pistolas; se le trazó un itinerario
exacto, indicándosele el número de millas que
había de recorrer cada día, los lugares en que había
de detenerse, y se le dieron ciertas indicaciones encaminadas
á preservarle de los peligros que podía
correr.
El viajero llegó á Edimburgo el día 29. Recibió varias
prevenciones de peligros que amenazaban á su
persona, y tales avisos eran reiterados con más insistencia
en cada estación.
El peso del paquete llamaba la atención y el portador
no podía disimular lo que conducía.
Cuando partía de una posta oía á su alrededor de
los mozos de la posada y de otras personas, frases
como ésta: «¡Ya necesita ir bien armado! ¡yo me contentaría
con un pedacito de su paquete!»
Llegó, sin embargo, á su destino sano y salvo.
Su viaje, felizmente terminado, habíale costado 28
guineas y solo una le quedaba en el bolsillo.
Actualmente no nos ocupamos de estas dificultades
de transportes. En seis semanas, desde el 8 de Octubre
á primero de Diciembre de 1907, expedíanse 100
millones de dollars de Europa á los Estados Unidos;
esto es, 518 millones de francos. Estos fondos fueron
transportados desde los Bancos á los caminos de hie-