LA PRACTICA DEL COMERCIO
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Cierto que esta maquinaria reportará el capital que
absorbiera si la empresa á que se destina es próspe
ra; no sólo ganará el industrial un interés que le com
pensará del interés del capital y comenzará á darle
efectivos disponibles, así como á sus acreedores: lle
gará el momento en que el capital sea completamen
te reembolsado, y entonces todo será beneficio, es
decir, el poder de compra no solo se habrá recuperado
sino que se habrá aumentado con el de los provechos
de la empresa. Del mismo modo aquel capital habrá
podido contribuir á aumentar la riqueza del medio en
que ha sido empleado, dando un mayor valor á cier
tos productos.
Pero durante un cierto período ha habido dismi
nución de efectivo, y el industrial, de no reservar un
fondo suficiente para el desarrollo de la empresa, ha
corrido el riesgo de la quiebra; ha habido crisis.
Lo que es cierto para un industrial aislado, lo es
también para el conjunto de capitalistas, industriales
y propietarios.
En 1906 las emisiones habían agotado la facultad
de ahorro de los pueblos poco numerosos que pro
ducían capitales (1). En dicha época, su capacidad
de imposición en valores mobiliarios puede calcular
se en 1.500 millones de francos para Francia, otro
tanto para Alemania; 2.000 millones, para Gran Bre
taña; 800 millones, para Austria; 700 millones, Bél
gica y Holanda juntas; 250 millones, España y Por-
(1) Yves Guyot, La crisis americana, Revue du Commerce
et de l'industrie et de la Banque, Diciembre, 1907.—P. Leroy
Beaulieu, Economiste française, 31 Agosto 1907.