16 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
otras bagatelas, cediendo en cambio sus arcos y sus
flechas.
Aceptaban y ofrecían regalos; pero no tenían no
ción de la equivalencia que es la condición propia
de todo cambio. Al año siguiente, aceptaban del ca
pitán Wallis objetos diversos, y no comprendían que
daban en reciprocidad guanacos y casoares que
abundan en su región. En 1887, el Dr. Hyades, que
hizo un largo viaje por la Tierra del Fuego, afirmó
rotundamente que los naturales no conocían el co
mercio ni la moneda.
Cook ha comprobado entre los australianos, con
los cuales estuvo en contacto, una ausencia completa
de inteligencia comercial. Antojados de unas tortugas
pescadas por la tripulación, quisieron apoderarse de
una por la violencia y se libró un combate. Sin em
bargo, poseían ya un cierto grado de civilización,
pues sabían proporcionarse armas y tejer cestas tan
tupidas que podían conservar el agua.
Cuando Cook visitó á los papús que pueblan los
archipiélagos situados al Norte y al Este de la Aus
tralia, observó que tenían una industria superior á la
de los australianos. Sabían tallar y pulir la piedra;
tenían bajeles, arcos y flechas; eran alfareros y ha
bitaban en verdaderas casas. Sin embargo, los de
Mallicolo le ofrecieron un cochinito á guisa de pre
sente, pero rehusaron todo cambio comercial.
Cook observa que en las islas de los Amigos,
los indígenas parecen más inclinados á dar que á
aceptar (1).
~(1) Letourneau, I, pág. 146.