EL COMERCIO INTERNACIONAL 303
exportación, porque ha habido una salida que no ha
sido anulada por una entrada; pero para el armador
se ha producido una pérdida, y éste anota en su pasivo
un millón que valiera el cargamento perdido. El
buque, por el contrario, llega á su destino y vende
con un beneficio su cargamento: compra y carga productos
del país por valor de un millón más por
los 200.000 francos que obtuviera de ganancia en
la venta del cargamento alijado. Cuando vuelve al
puerto de procedencia, el armador sienta en su activo
1.200.000 francos; pero la aduana anota en las estadísticas:
Exportación 1.000.000 francos.
Importación 1.200.000 —
En tiempos de Bastiat, M. Thémistocles Lestiboudois,
Gautier de Rumilly, el barón de Ch. Dupin, se
lamentaban y gemían: «La balanza de comercio nos
es contraria.» Ahora, MM. Mèline, Koltz, Thèri y
más de un cónsul, inscriben gravemente: déficit,
200.000 francos; y algunos añaden:—Será preciso
que expidamos 200.000 francos oro, para llenar ese
déficit.
M. Robert Barclay, antiguo presidente de la Manchester
chamber of commerce, ha determinado de la
manera siguiente, cómo se equilibraban las importaciones
y las exportaciones en el Reino Unido. Él calcula
que el 20 por 100 que representan las tasas de
seguros y de fletes. El debe añadir al valor declarado
de las exportaciones inglesas, y que se debe deducir
un 10 por 100 por los mismos conceptos, del