20 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
dad, porque Herodoto llena de columnas de sal el
Norte de Africa (1).
Las poblaciones tímidas hacen el comercio por depósito.
Herodoto (2) dice que más allá de las columnas de
Hércules, los cartagineses desembarcaban sus mercancías
y después alejábanse en sus navios, en los
que hacían gran humareda para prevenir á los indígenas.
Estos depositaban el oro como precio de las
mercancías y se retiraban. A continuación desembarcaban
los cartagineses; si no encontraban suficiente
oro, volvían á embarcar sin tocarlo. Acercábanse entonces
los indígenas, aumentaban la cantidad de oro
y no tocaban á las mercancías hasta que los cartagineses
habían tomado el precioso metal.
Los weddahs de los peñascos y bosques de Ceilán,
viviendo en las grietas de los árboles ó en las
cavernas, tipos de la civilización más primitiva,
tenían flechas armadas de puntas de hierro. Ellos
depositaban lo que podían ofrecer, carne de gamo
desecada, colmillos de elefantes, miel, cera, etc., y se
ocultaban.
El herrero llegaba y depositaba en cambio una
cantidad razonable de puntas de flechas, teniendo
gran cuidado de satisfacer á los weddahs, pues de
otro modo terminara el cambio y se dispondrían á
tomar venganza (3).
(1) Libro IV, cap. 71 v.
(2) CXCVI.
(3) Paul Sebillo!, pág. 312.