Full text: El comercio y los comerciantes

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EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES 
nas, ha prestado su autoridad durante varios años à 
un prejuicio. Aunque debió contrastar en sus Memo 
rias anuales que nuestros grandes compradores son 
los países ricos, decía en su Memoria de 1905: 
Nadie ignora la profunda evolución democrática del consu 
mo. Uno de los ejemplos más claros es el de la industria de 
la seda, respecto del cual los secretarios de la Comisión no 
dejan de insistir en cada una de sus Memorias anuales. 
En otro tiempo, los productos de esta industria eran verda 
deros objetos de arte y parecían reservados á una élite so 
cial. La nivelación de las fortunas, la difusión del bienestar, 
la complejidad de las necesidades de la vida contemporánea, 
las frecuentes variaciones de la moda, han dificultado la dis 
persión de estos artículos de elevado precio y han orientado 
el favor público hacia artículos más baratos y fácilmente re 
novables. Sin embargo, la producción de lujo constituye la 
superioridad incontestable de Francia. 
Sigue un elogio de nuestras cualidades, y M. Pi 
card declara que «el movimiento inevitable de la de 
mocracia no nos permitirá sacar de ellas todo el par 
tido posible.» Y concluye: 
Es preciso trabajar las capas profundas de los consumido 
res, ofreciéndoles productos poco costosos. 
Según M. Alfred Picard, parece que «la difusión 
del bienestar» ha disminuido el poder de adquisición 
de los pueblos en que la riqueza se ha desenvuelto. 
¿Hay en ellos, por consiguiente, menos personas ca 
paces de comprar brocados de seda que hace veinti 
cinco años? Nosotros sabemos en qué proporción se 
ha desenvuelto la riqueza en tres de nuestros gran 
des clientes: Inglaterra, Alemania y los Estados Uni-
	        
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