LA POLITICA DE LAS SALIDAS
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Francia é Inglaterra en 1860, ha valido á Europa, durante
veinte años, una política de libertad comercial.
A pesar de todos los esfuerzos de los proteccionistas,
jamás se ha osado restablecer las prohibiciones que
ellos suprimieran, pero la política alemana de los
tratados de comercio ha tenido una consecuencia
que M. G. de Molinari (1) indicaba en los términos
siguientes:
Como no se puede concertar un tratado sin hacer concesiones
mutuas, es decir, sin resignarse á importar productos,
en los que se pierde para exportar otros en que se gana, he
aquí el artificio ingenioso al que han recurrido los proteccionistas,
rusos, alemanes, suizos, etc., y del cual sus congéneres
franceses han cometido la inexplicable falta de no percatarse
á tiempo, á pesar de las advertencias de M. Méline;
ellos han hecho elevar él nivel general de sus tarifas de tal
manera que hace ilusorias las reducciones particulares qüe
conceden. Así los tratados de comercio destinados á facilitar
los cambios internacionales y á asegurar la estabilidad, han
venido á ser en manos de los proteccionistas instrumentos
Que sirven para entorpecerlos.
Esta es la política de la cuquería clásica. Pero este
regateo hace muy pintoresca la situación de los comerciantes.
Cada uno combate en interés del adversario,
y cuenta como éxito todo servicio que, á no
dudar, ha hecho á éste.
Ninguno de los dos se apercibe de ello, y ambos
°bran de buena fe: el uno rehusando los servicios
Que quiere hacerle el otro, y éste entregándose á habilidades
múltiples para obligar á que acepte la parto
contraria.
(1) Journal des Economistes, Nov. 1906.