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EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
Explicaré en pocas palabras cómo se producen
estas chistosas negociaciones que acaban precisa
mente por un resultado opuesto al que persiguen las
partes.
Cuando compráis alguna cosa, debéis procurar
pagarla lo más barata posible; y si no lo hacéis así.
os exponéis al consejo de familia previsto por el Có
digo civil para los incapacitados para contratar.
Pero si se trata de un convenio comercial, ¿á qué
tienden los esfuerzos del representante de Francia?
Cuando en 1906 negociaba con Suiza, quería hacer
pagar á sus compatriotas, 275 francos más por la
seda negra y 400 por la de color, que debieran ha
cerlo según el precio del mercado.
Y ¿por qué se esforzaba el representante de Suiza?
Por disminuir la multa con que el negociante francés
quería imponer á los franceses.
Sin embargo, el negociador francés, á instancias
del suizo, consintió en reducir los derechos á 250
francos, y á 325, respectivamente, para las sedas ne
gras ó de colores. Con aire de generosidad y condes
cendencia el representante francés dijo al suizo:—Os
hago ese obsequio. Y no hacía un regalo á los suizos
sino á los franceses, á sus compatriotas, puesto que
disminuía en 25 y 75 francos el gravamen que el Go
bierno quería imponer á las sedas.
Por su parte, Suiza creía también recibir un rega
lo, y se frotaba las manos y se felicitaba de su habi
lidad, y seguramente decía con jactancia: «¡He arran
cado 25 y 75 francos al negociador francés!»
En realidad, lo ha logrado del representante fran-