500 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
alemanes naveguen entre Hamburgo, Brema y el res
to del mundo.
Semejantes concepciones son uno de los elemen
tos perturbadores del comercio, y no son sino su
pervivencias del período de evolución en que el jefe
de la tribu tenía el monopolio del comercio.
Los hombres que tienen la idea de que los pode
res públicos deben dirigir los cambios, se han que
dado en el régimen previsor de la antigüedad, retar
dados veinte siglos por lo menos.
Durante el siglo XIX, la industria ha efectuado pro
gresos superiores á todas las previsiones, y si hay
aún tantas privaciones y miserias en el mundo, es
porque la potencia compradora de la mayoría es
muy débil y precaria.
¿Qué es la potencia compradora?, pues es la pose
sión de utilidades que pueden cambiarse por otras uti
lidades.
El progreso económico consiste así, en poner á
disposición de los seres humanos la mayor cantidad
de utilidades.
Los socialistas exclaman: ¿Y el reparto? El repar
to de cero, es cero ¡Antes de soñar en repartir, co
menzad por producir! Vosotros queréis intervenir,
por medida de violencia armada ó legal, para despo
jar á los que poseen. Si esa política rapaz triunfase,
podría arruinar á unos, pero no enriquecería á los
otros, porque aniquilaría más riquezas adquiridas
en farmacias ó por venir, que las que pudiera dis
tribuir.
Solo hay un género de reparto que pueda ser útil