82 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
medios de conquistar, Ia guerra es ei impulso salvaje
y el comercio el cálculo civilizado; por consiguien
te, cuanto más se desarrolla la tendencia comercial,
más se debe debilitar la tendencia guerrera» (1).
El mal actual proviene de volver la civilización
guerra contra la civilización científica é industrial.
A la cabeza de este movimiento se encuentra el em
perador de Alemania que concibe la industria organi
zada militarmente, y en Francia encuentra á hombres
numerosos é influyentes que, por un sentimiento de
humildad muy habitual en los vencidos, ponen su
honor en hacerse plagiarios de Alemania. Esos hom
bres están secundados por los socialistas franceses
que, tomando de Alemania también su concepto de
caporalisme, quieren, de acuerdo con los discípulos
de Bonald y de José de Maistre, transportarnos á
la corporación del antiguo régimen (2). Todos com
baten el esfuerzo individual, demandando del Estado
la sustitución de los contratos por las disposiciones
de la autoridad; pero si, en vez de sus derechos, re
claman favores y protecciones en el interior, cómo no
pedirlos contra los concurrentes del exterior?
Proteccionistas y socialistas están de acuerdo para
condenar la concurrencia económica y reemplazarla
por la concurrencia política.
En el interior esta concepción conduce á la legisla
ción de clases, al gobierno por la policía y á la gue
rra social.
En el exterior, al proteccionismo, á las guerras de
(1) Benjamín Constant, t. II, pág. 140.
(2) Yves Guyot, 7.