500 SISTEMA ECONÓMICO Y RENTÍSTICO
seda es silvestre en Tucuinan, como el algodón en Catamarca.
El ganado no se multiplica ménos rápidamente cuando la guerra
civil lo deja sin guardianes, entregado al favor de campos
siempre verdes.
Los Andes argentinos ( porque la República Argentina posee
ochocientas leguas de esa misma cadena de cerros minerales á
que pertenecen los de Potosí, Méjico, Pasco y Copiapó) los Andes
argentinos, poblados de vegetación, regados por lluvias fre
cuentes, tienen esta doble ventaja para el trabajo de sus mine
rales, que no acompaña á los Andes que miran al occidente,
sin ser por eso ménos ricos de metales preciosos, como en este
momento lo dan á conocer las primeras exploraciones practica
das de un modo serio. En Tucuman, Catamarca y la Rioja, si
tuados en la parte oriental de los Andes de Copiapó, acaban de
descubrirse minas de plata y de oro de una riqueza portentosa.
En el mes de enero de 1855 han sido visitadas las minas de
Famatina, en la Rioja, por un ingeniero de Chile, inteligente
en la materia. El señor Naranjo dice en su descripción del dis
trito mineral de nueve millas que tenemos a la vista, que los
mótales de oro y de plata abundan allí de manera extraordi
naria. « En el tiempo de mi visita, dice él, se acababa de en
contrar un rico beneficio en la mina Verdeona, en dos labores
horizontales que hahian cortado el mismo cruzero ; la veta
contenia un mineral, que en varios ensayos dio una ley de
quinientas onzas de oro y trescientos marcos de plata por cajón
de cuarenta y seis quintales (t). »
En la construcción de canales, ferrocarriles y caminos ordi
narios, los trabajos de nivelación abrazan las mas veces una
(1) Se puede formar ¡dea de lo abundante y fácil que allí se encuentra á
veces el metal precioso, por la manera como explica el origen del nombre
que lleva la Mina de la Petra, famosa por la pureza del oro.
. Los trabajadores de la Mejicana, mina contigua, dice el señor Naranjo,
tenian un perro y una perra. Esta última habiendo perdido á su amo, muerto
en la mina, le acompañó por última vez al lugar de su sepulcro, y desde ese
dia no se dejó ver mas. Se hablan pasado algunos meses, cuando los peone*
observaron que el perro desaparecia todos los dias por algunas horas. Un»
vez le espiaron y siguieron de distancia, hasta verlo entrar en una gran cueva
natural formada bajo un pabellón de cerros. Aproximándose entónces que
daron sorprendidos de encontrar á la perra, que suponían muerta, comiendo
sobre su lecho, relumbrante de oro, un pedazo de carne que le habia llevado
su fiel compañero. »