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EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
balleros, que especuló á luz del día, en tanto que los
senadores estaban reducidos á especulaciones ocul
tas. Aquellos caballeros constituyeron una aristocra
cia financiera que debilitó al Senado en provecho del
cesarismo (1). Esta fue la consecuencia de la moral
de Catón, que entre «el prestamista y el asesino no
encontraba gran diferencia».
Los altos personajes romanos reservábanse las
grandes garantías en los contratos; ellos tocaban los
beneficios si los había, y en caso de pérdidas, ejer
cían su influencia para no participar de ellas.
Cicerón nos ha dejado, en sus escritos contra Ve
rres, la manera con que los vencedores explotaban á
los vencidos; y cuando él mismo gobernó la Cilicia,
tuvo que luchar contra hombres como Bruto que exi
gía de los habitantes de Salamina un interés de un
48 por 100 (2). Queriendo administrar honradamen
te, solo pudo comprobar su impotencia.
En la antigüedad, los templos eran lugares de tran
sacción. Las fiestas en ellos eran ferias, y ofrecían
una mayor seguridad que cualquier otro lugar. Cur*
tius dijo con razón:
«Los dioses fueron los primeros capitalistas de pais; los
templos las primeras instituciones financieras; los comercian
tes confiaban su dinero á los sacerdotes que les ofrecían más
garantía y seguridad que cualquiera; y los sacerdotes hacían
de banqueros».
(1) Mommen, t. IV, pág. 144.
(2) Perrero, t. II, pág. 213.