LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO
35.
tura de Italia (283 á 200 antes de J. C.). Después de
la proposición de Escipión, el trigo en Roma llegó
á valer 1 ‘55 francos el hectolitro (1). Los repartos en
la annona habíanse dictado con carácter extraordinario,
pero poco á poco hiciéronse cada vez más frecuentes.
A más, los arrendatarios de los diezmos poseían
enormes cantidades de trigo que podían arrojar
al mercado. Roma prohibía á las provincias toda exportación
que no se dirigiese á Italia.
El Egipto era un país de trigo y César y Craso proclamaron
su conquista (65 antes de J. C.).
Los romanos menospreciaban el trabajo y el comercio,
pero no despreciaban la ganancia (2). Y así dedicaban
á sus esclavos á oficios lucrativos cuando
ellos no podían hacerlos directamente. El gobierno
entregaba á ciertas sociedades la gestión de los
arriendos fiscales y la de las provisiones.
Seguían el consejo de Catón: «Vale más unirse á
otros cuarenta y nueve especuladores para tener cincuenta
navios con gastos comunes, y no tener así más
que una quincuagésima parte de interés en cada
riesgo».
Resultaba de ello una red de sociedades que comprendía
á todos los romanos que tenían algún recurso.
La ley Claudia (238 antes de J. C.), prohibió á los
senadores y á sus hijos, obtener provecho de los
navios y tener intereses en las adjudicaciones públicas;
por esta restricción, dicha ley creó dos clases de
asociados; reclutada una, especialmente entre los ca-(1)
Mommsen, t. IV, pág. 124.
(2) Fustel de Coulanges, t. I, pág. 259.