BASES
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costas, ó bien llevar el litoral al interior del continente. El fer
rocarril y el telégrafo eléctrico, que son la supresión del espa
cio, obran este portento mejor que todos los potentados de la
tierra. El ferrocarril innova, reforma y cambia las cosas mas
difíciles, sin decretos ni asonadas.
Él hará la unidad de la República Argentina mejor que todos
los congresos. Los congresos podrán declararla
sin el camino de fierro que acerque sus extremos remotos, que
dará siempre divisible y dividida contra todos los decretos legis
lativos.
Sin el ferrocarril no tendréis unidad política en países donde
la distancia hace imposible la acción del poder central. ¿Queréis
que el gobierno, que los legisladores, que los tribunales de la
capital litoral, legislen y juzguen los asuntos de las provincias
de San Juan y Mendoza, por ejemplo? Traed el litoral hasta
esos parajes por el ferrocarril, ó vico versa; colocad esos extre
mos á tres dias de distancia por lo menos. Pero tener la metró
poli ó capital á 20 dias, es poco ménos que tenerla en España,
como cuando regía el sistema antiguo, que destruimos por ese
absurdo especialmente. Así, pues, la unidad política debe em
pezar por la unidad territorial, y solo el ferrocarril puedo hacer
de dos parajes separados por quinientas leguas un paraje único.
Tampoco podréis llevar hasta el interior de nuestros países la
acción de la Europa por medio de sus inmigraciones, que hoy
regeneran nuestras costas, sino por vehículos tan poderosos
como los ferrocarriles. Ellos son ó serán á la vida local de nues
tros territorios interiores lo que las grandes arterias á los extre
mos inferiores del cuerpo humano, manantiales de vida. Los
Españoles lo conocieron así, y en el último tiempo de su reinado
en América se ocuparon sériamente en la construcción de un
camino carril ínter-oceánico, al traves de los Andes y del de
sierto argentino. Era eso un poco mas audaz que el canal de los
Andes, en que pensó Kivadavia, penetrado de la misma nece
sidad. ¿Por qué llamaríamos utopia la creación de una via que
preocupó al mismo gobierno español de otra época, tan positivo
y parcimonioso en sus grandes trabajos de mejoramiento ?
El vi rey Sóbrenmete, en 1804, restableció el antiguo proyecto
español de canalizar el rio Tercero, para acercar los Andes al
Plata; y en 1813, bajo el gobierno patrio, surgió la misma idea.
Con el título modesto de la navegación del rio Tercero, escribió