Full text: Organizacion política y económica de la Confederacion Argentina, que contiene: 1. Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina; 2. Elementos del derecho público provincial argentino; 3. Sistema económico y rentístico de la Confederacion Argentina; 4. De la Integridad nacional de la República Argentina, bajo todos sus gobiernos

BASES 
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Entregadlas entonces á capitales extranjeros. Dejad que los te 
soros de fuera como los hombres se domicilien en nuestro suelo. 
Rodead de inmunidad y de privilegios el tesoro extranjero, para 
que se naturalice entre nosotros. 
Esta América necesita de capitales tanto como de población. 
El inmigrante sin dinero es un soldado sin armas. Haced que 
inmigren los pesos en estos países de riqueza futura y pobreza 
actual. Pero el peso es un inmigrado que exige muchas conce 
siones y privilegios. Dádselos, porque el capital es el brazo iz 
quierdo del progreso de estos países. Es el secreto de que se va 
lieron los Estados Unidos y la Holanda para dar impulso má 
gico á su industria y comercio. Las leyes de Indias para civilizar 
este continente, como en la edad média por la propaganda reli 
giosa, colmaban de privilegios á los conventos, como medio de 
fomentar el establecimiento de estas guardias avanzadas de la 
civilización de aquella época. Otro tanto deben hacer nuestras 
leyes actuales, para dar pábulo al desarrollo industrial y co 
mercial, prodigando el favor á las empresas industriales que 
levanten sn bandera atrevida en los desiertos de nuestro conti 
nente. El privilegio á la industria lieróica es el aliciente mágico 
para atraer riquezas de fuera. Por eso los Estados Unidos asig 
naron al congreso general, entre sus grandes atribuciones, la 
de fomentar la prosperidad déla Confederación por la concesión 
de privilegios á los autores é inventores; y aquella tierra de 
libertad se ha fecundado, entre otros medios, por privilegios 
dados por la libertad al heroísmo de empresa, al talento de 
mejoras. 
Navegación interior. — Los grandes ríos, esos caminos que 
andan, como decía Pascal, son otro medio de internar la acción 
civilizadora de la Europa por la inmigración de sus habitantes 
en lo interior de nuestro continente. Pero los rios que no se 
navegan son como si no existieran. Hacerlos del dominio exclu 
sivo de nuestras banderas indigentes y pobres, es como tenerlos 
sin navegación. Para que ellos cumplan el destino que han re 
cibido de Dios, poblando el interior del continente, es necesario 
entregarlos á la ley de los mares, es decir, á la libertad abso 
luta. Dios no los ha hecho grandes como mares mediterráneos, 
para que solo se naveguen por una familia. 
Proclamad la libertad de sus aguas. Y para que sea perma 
nente, para que la mano instable de nuestros gobiernos no de-
	        
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