454 FL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
que decía sobre los vestidos confeccionados (pági
na 293).
La industria francesa ha conservado una superioridad in
negable, no por el traje barato sino por los vestidos de lujo y
por los modelos. Nuestros sastres y costureras han sabido
asegurar la grande y rica clientela internacional.
En fin, M. Grandgeorge, dice en sus conclusiones:
No olvidemos que por nuestras aptitudes generales, nues
tro gusto, la fertilidad de nuestras invenciones, sobresalimos
en la producción de objetos de lujo y de fantasía.
Según M. Mortier (pág. 280),
la situación de la bonetería de seda es muy próspera. La afi
ción, cada vez más extendida, á los objetos de lujo entre las
clases que eran antes refractarias, ha favorecido la salida de
estos productos. Los compradores de calcetines de seda á
120 francos la docena, muy raros en otro tiempo, son ya bas
tante numerosos; de esto resulta una demanda grande y con
tinua, que ha sido favorable á esta industria de lujo
Nuestra industria de automóviles, que ha sabido
procurarse una tan gran clientela en el extranjero, es
hasta el presente una industria de lujo. La «difusión
del bienestar» no ha disminuido el poder de compra
de los pueblos en que la riqueza se ha desenvuelto.
El deseo de comprar no basta; falta el poder de ad
quisición; y nosotros debemos contar, para la exten
sión de nuestros negocios, con el aumento de la ri
queza en las naciones que nos compran. Repito que
la fortuna de un comerciante es la riqueza de su clien
tela.
Este adagio se aplica muy especialmente á nues
tro comercio exterior. Bien lejos de dolemos la pros-