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DE LA CONFEDERACION ARGENTINA.
La posta de Buenos Aires retribuía ese servicio, encargándose
de encaminar á sus expensas la correspondencia extranjera á
cualquier punto de Sud-América.
La renta de la correspondencia marítima era infinitamente
mayor que todos los ramos de la terrestre reunidos. En un solo
mes de 1833 produjo 1,381 pesos papel de á 7 por uno de plata.
Otras circunstancias conducentes al desarrollo de la renta de
correos son la mejora de los caminos, el establecimiento de guar
dias para su seguridad, el fomento de las posadas y casas de
posta, en que las leyes del antiguo régimen nos daban una lec
ción que la República no sigue. Terrenos y concesiones de otro
género debian de ser el galardón de los valientes que ofrecen
hospitalidad confortable en medio de la soledad de nuestros
campos.
Con el ferrocarril vendrá el telégrafo eléctrico á dar un auxi
lio poderoso á la renta de correos ; las líneas de vapores estable
cidas en los rios al favor del nuevo sistema, traerán con el trá
fico , á las provincias exteriores de la Confederación , la porción
de una renta, que el antiguo exclusivismo fluvial dejaba en las
arcas de la única provincia exterior y marítima de entonces.
Arreglos postales con Chile, el I’araguai, Montevideo y el
Brasil en América y con las naciones comerciales de Ultramar,
podrian hacer parte de los tratados de comercio y de navegación
que la Constitución federal encarga al celo del gobierno nacio
nal, y garantizar por su auxilio la estabilidad de esa nueva
fuente de renta para la Confederación.
§ IV.
De las demás contribuciones que la Constitución autoriza para formar el
Tesoro nacional.
Las contribuciones de aduana y de correos son las únicas que
nombra expresamente el artículo 4 de la Constitución argen
tina , pero no las únicas que admite, pues también designa para
la formación del Tesoro nacional el producto de las demos con
ti ibuciones que equitativa y proporcionalinente á la población im
ponga el Congreso general. — La Constitución separó aquellas
dos contribuciones de la generalidad de las demas, sin duda