622 SISTEMA ECONÓMICO Y RENTÍSTICO
Campbell, ingeniero célebre de los Estados Unidos, está ya en
Londres para la formación de una compañía que debe promover
el empresario mas notable de la América del Snd en ese género
de trabajos, M. W. Wheelwrigt. Ese camino será prolongado
mas tarde desde Córdoba hasta Chile, y desde el Rosario hasta el
Brasil, de modo que la Europa se acerque á las costas del mar
Pacífico tres veces mas que lo está en el dia por el istmo de Pa
namá. El tráfico actual de las provincias argentinas, seguji las
observaciones del ingeniero Campbell, hechas en el país mismo,
produciria un 6 por ciento de beneficio á los capitales que se
empleasen en el camino del Rosario á Córdoba. Y como esa ga
nancia debe ser acompañada de inmensas concesiones de tierras
fértiles susceptibles de poblarse y de explotarse al favor del
mismo ferrocarril, no debe dudarse de que la ejecución de esa
empresa depende toda de la atención que se dé al negocio, y de
la cabal inteligencia que se forme de sus ventajas por los gran
des capitalistas europeos.
Los gobiernos europeos, por su parle, no podrán desconocer
las ventajas políticas y comerciales de esa via de comunicación,
libre de influencias rivales; y el Brasil y Chile acabarán por
convencerse de que ese camino los baria ser la grande calle pú
blica de los dos mundos.
Para la República Argentina ese camino sería la base de fierro
de su constitución, y para la América del Sud el medio de po
blar sus territorios desiertos antes que la civilización creciente é
invasora de los Estados Unidos totne fácil posesión de ellos á
título de primer ocupante.
No será necesario que los progresos vayan tan léjos para que
la posta procure al Tesoro argentino, como fuente de renta, una
entrada considerable.
Á este fin importa recordar el mecanismo del sistema postal
que usó Rueños Aires, para percibir la renta de la correspon
dencia extranjera. No teniendo que costear correos, todo lo que
le produjo ánlesde ahora fué ganancias^ pues recibió sin gastos
la correspondencia conducida por los paquetes trasatlánticos. Y
aunque es verdad que nada cobraba por la correspondencia que
salia del país, la concesión no era gravosa para su Erario, por
la razón dicha de que no costeaba el trasporte, tomado á su
cargo con el compromiso espontáneo de llevarla á su destino,
por los buques que salían del puerto de la República Argentina.