BASES
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rech O debe seguir la voz de nuestra necesidad, y no el dictado
que es expresión de necesidades diferentes ó contrarias... Por
ejemplo, en presencia de la crisis social que sobrevino en Eu
ropa á fines del último siglo por falta de equilibrio entre las
subsistencias y la población, la política económica protestó por
la pluma de Malí bus contra el aumento de la población , porque
en ello vió el origen cierto ó aparente de la crisis ; pero aplicar
á nuestra América, cuya población constituye precisamente el
mejor remedio para el mal europeo temido por Maltbus , sería
lo mismo que poner á un infante extenuado por falta de ali
mento bajo el rigor de la dieta pitagórica, por la razón de ha
berse aconsejado ese tratamiento para un cuerpo enfermo de
plétora. — Los Estados Unidos tienen la palabra antes que
Maltbus, con su ejemplo práctico, en materia de población;
con su aumento rapidísimo lian obrado los milagros de pro
greso que los hace ser el asombro y la envidia del universo.
XXXII.
Continuación del misino objeto. — Sin nueva población es imposible el nuevo
régimen. — Política contra el desierto, actual enemigo de América.
Sin población y sin mejor población que la que tenemos para
la práctica de la república representativa, todos los propósitos
quedarán ilusorios y sin resultado. — liareis constituciones
brillantes que satisfagan completamente las ilusiones del país,
pero el desengaño no tardará en pediros cuenta del valor de las
promesas; y entónces se verá que hacéis papel de charlatanes
cuando no de niños, víctimas de vuestras propias ilusiones.
En efecto, constituid como queráis las Provincias Argentinas;
si no constituis otra cosa que lo que ellas contienen boy, consti
tuis una cosa que vale poco para la libertad práctica. Combinad
de todos modos su población actual, no liareis otra cosa que com
binar antiguos colonos españoles. Españoles á la derecha ó Es
pañoles á la izquierda, siempre tendréis Españoles debilitados
por la servidumbre colonial, no incapaces de heroísmo y de vic
torias , llegada la ocasión, pero sí de la paciencia viril, de la vi
gilancia inalterable del hombre de libertad.