DE LA INTEGRIDAD NACIONAL
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Para resolver por la discusión pacífica la cuestión política pen
diente sobre la incorparacion de Buenos Aires á la Nación Ar
gentina de que es parte , importa definir la posición que dan á
Buenos Aires, en la sociedad política argentina , los actos que
han descentralizado el gobierno nacional de ese país sin alterar
su nacionalidad. Esos actos tienen su expresión solemne en los
tratados interprovinciales que Buenos Aires celebró desde 1820
hasta el de diciembre último con varias de las provincias argen
tinas. Tales tratados, celebrados nominalmente para preparar
la reorganización del gobierno general argentino, y empleados
en la realidad para imposibilitarla y postergarla por treinta
años, vuelven hoy á emplearse con el fin de entorpecer la Cons
titución sancionada al cabo en virtud de ellos en 1853, bajo la
iniciativa de las provincias signatarias de ellos á la par de Buenos
Aires. No tanto aludo á los tratados en sí mismos como al uso
que se ha hecho de ellos.
Para que esos tratados dejen de suministrar á la demagogia,
y al interes local mal entendido, arbitrios y expedientes diri
gidos á estorbar, la organización de un gobierno nacional, en
caminados á desmembrar la nacionalidad de la República, con
viene demostrar, que ni esos tratados ni otro acto alguno de ca
rácter fundamental introdujeron jamas la menor alteración en
la integridad nacional argentina, por masque estipulasen bases
dirigidas á disminuir la centralización del gobierno nacional,
comprometida tal vez por la falta de moderación en su ejercicio,
mas que por otras causas concurrentes.
Empezaremos por el tratado reciente, de 20 de diciembre de
1854, que ya hay quienes pretendan emplearle como los de su
género anteriores á la Constitución federal, para entorpecer la
Organización nacional en vez de prepararla. La política que eso
pretende olvida que las circunstancias han dejado de ser las
mismas que ahora treinta años ; y que la libre navegación llu
vial garantizada por tratados internacionales de duración per
pétua, sacando de su antiguo centro realista el poder rentístico
y el gobierno exterior de la República, ha hecho ineficaz y es
téril para lo venidero la táctica que estorbaba la creación de un
gobierno nacional, con el interes de mantener su desempeño
ventajoso en manos del gobierno de provincia de la antigua
capital.
El tratado de 20 de diciembre no envuelve un reconocimiento.