848 APÉNDICE
En el interes del comercio en general, así como en el interes
bien entendido de Buenos Aires, se debe influir para traer esa
provincia al seno de la Confederación, de que forma parte in
tegrante por todos los actos que constituyen la tradición del
gobierno general de ese país. Chile acaba de corresponder á las
pruebas de amistad que Buenos Aires le dió en la lucha de la
común independencia, rehusando su Exequátur á un cónsul
del gobierno local de Buenos Aires, nombrado para Valparaíso.
Como país vecino y apreciador imparcial de los hechos argen
tinos, como gobierno ejemplar en Sud-América, el testimonio
del gobierno de Chile debe servir de aviso útil á los gobiernos
distantes sobre la política que les conviene seguir respecto á los
asuntos oscuros y complicados del Rio de la Plata.
¿Qué medio práctico tienen las naciones extranjeras para
atraer á Buenos Aires al seno de la Confederación Argentina de
que forma parte integrante? — Bastará no reconocer ni tratar
á Buenos Aires como Estado independiente del gobierno nacio
nal argentino, para verle reincorporarse en la Confederación
como provincia ó Estado interior y subalterno de esa Confede
ración, que es en efecto.
Por ese y otros medios de carácter pacífico, está en la mano
y en el deber de los gobiernos extranjeros el cooperar á la rein
corporación de Buenos Aires al seno de la República Argentina
de que forma parte.
Dejarlo separado, como está hoy, aunque no sea sino de hecho
y transitoriamente, es lo mismo que entregarlo al Brasil. Para
Buenos Aires no hay mas que una alternativa : ó provincia de
la República Argentina, ó provincia del imperio brasileño, bajo
el título disimulado de Estado independiente. Su iiidcjiendeucia
sería en breve lo que es hoy di a la de ¡yfontcvideo, bajo la pre
sencia de un ejército imperial de 6,000 hombres, instalado en
medio de su territorio (escribíase esto en 1865).
No le faltarían buenas razones al Brasil para extender su pro
tectorado á la Banda Occidental del Plata en obsequio de la tran
quilidad, que él cuidaria de perturbar secretamente, para tomar
de ese modo posesión completa de la embocadura de ese rio y
del predominio de sus afluentes.
Esa sería la consecuencia mas práctica de la política extran
jera que cooperase á la separación de Buenos Aires. Para lo que
es vigilar en esa provincia sobre la observancia de los tratados