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i LA INTEGRIDAD NACIONAL ARGENTINA.
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anteriores, bastarán las atribuciones y facultades comprendidas
en la jurisdicción consular, pues justamente tienen ese destino
y aplicación en la práctica internacional de los Estados. Buenos
Aires se halla hoy, respecto á las naciones extranjeras amigas de
la República Argentina, en la posición que tuvieron durante
siete años las Provincias Vascongadas de España, cuando se ne
gaban á reconocer el gobierno nacional de la reina Cristina.
Reconocer en Buenos Aires una. soberania fluvial independiente
y separada de la soberanía fluvial argentina, sería dejar fuera del
imperio de los tratados de libre navegación, celebrados con In
glaterra, Francia'^ Estados Unidos, una gran parte del terri
torio comprendido en ellos 5 pues la libertad de na\ egacion ha
sido estipulada para todo el territorio fluvial argentino , sin ex
cepción de provincia alguna de las que integran el territorio del
Estado de las Provincias Unidas del Pió de la Plata. Seria ex
cluir de los tratados de libre navegación la embocadura del
Rio de la Plata, nada mános, que contiene las llaves de sus
afluentes 5 para dejar todo eso en manos del principio reaccio
nario de clausura y de monopolio representado por Buenos
Aires y el Brasil en esos países.
Dejando fuera de los tratados de navegación esa parte del ter
ritorio fluvial argentino, declarado libre por ellos, los gobiernos
extranjeros comprometerian la seguridad de todo lo demas del
derecho de navegación adquirido por dichos tratados ; porque
la parte excluida, que es justamente la que resiste la libre na
vegación, trabajaria por extender su principio de exclusion en
el resto del territorio, cuyo monopolio anterior le han arreba
tado esos tratados; y lo conseguirla, sin duda, si las naciones
que han firmado esos tratados le ayudasen á anular sus conse
cuencias, reconociendo su aislamiento y separación de verdadera
hostilidad contra el principio de libre navegación fluvial. —
Buenos \ires ha protestado contra ese principio, cuando ha
protestado contra los tratados de libertad fluvial, justamente
porque aseguran la libertad que le ha retirado sus antiguos mo-
iiojiolios de comercio y de gobierno. Trabajará en ese sentido
Buenos Aires (siempre que cuente con el apoyo extranjero), en
fuerza de la atracrion mutua que existe entre las secciones que
hoy dividen accidentalmente la República Argentina. Encuna
de esa ley de atracción (que no es sino el resultado y la prueba
de la unidad secular) existe la lucha. Pero, ¿cuál es el objeto