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que por parte del Principe hauia acordado acerca del establecimiento del
gouierno, de esta ciudad remitiendo la execution del effecio dello al dicho
Principe y a mi, con el qual he platicado sobre la forma que se ha de tener,
para que se haga con el secreto y seguridad que conuiene, para el bien
del negogio; y nos parece que el esperar a la gente que ha de traer don Ber-
nardino que se tardaua mucho, y que podria cansar algun inconueniente, y
que la que podria embiar don Fernando que podria alterar antes de tiempo
las cosas de aqui, por ser esta gente tan sospechosa que podrià causar algun
inconueniente. De la del duque de Florencia no le paresce al Principe de va-
Jerse ny asegurarse del, despaes que ha entendido que pidiò V. M. al con-
dado de Fiesco, porque le paresce que tiene oj0 a mas que aquel Estado,
y assi me ha dicho que deue tener mayores pensamientos que nunca; de
manera que hauemos juzgado, que lo mejor que se puede hazer es que
Antonio Doria se vaya a Napoles con una galera que el Principe le dà, y
que allà haga mill quinientos hombres, y que los ponga en las galeras con
excusa que haze para yr a buscar a Dragut Arraiz, y que se venga aqui por
el tiempo que el Principe concertare con el ; y esto es lo que a mi me ha
paregido mejor y mas secreto, y. tambien porque haziendose con esta gente
no se podran quexzar de V. M. sino solo del principe.
Antonio Doria no es aun partido, porque se ha detenido por casar una
hija suya, partirà passado la pasqua.
Ya sereuì a V. M. como esta Republica hauia determinado de hazer la
empresa del castillo de Montoyo, con consentimiento de don Fernando; y con
la venida de Francisco de Grimaldo, que les ha dicho como YV. M. es con-
tento dello, lo han puesto por effecto, y se dan toda la prisa que pueden
sn lleuar el artilleria y municiones para batilla, y hauiendo requirido a
Antonio Doria si queria tomar el cargo de la empresa, el se excusò con
dezir que estaua ocupado en el seruicio de V. M., y que no podrà acceptalle;
$ visto esto lo embiaron a offrescer al corone] Augustin Spinola, y me ro-
garon que yo le escriuiese sobre ello, y lo mismo hizo el Principe. El vino
aqui, y estaua determinado de no aceptalle , assi por hauerle offrecido pri-
mero a otro, como por la sospecha, que sin causa hauian tenido del; y yo
le persuadì que lo aceptase y disimulase las cosas passadas, porque asi con-
uenia al seruicio de Y. M. Lo qual hize, porque me parecio que seria
muy al proposito que se hallase con las armas en la mano por el buen
successo de lo que se ha de hazer; porque por todos respectos està bien
tenella con auctoridad, porque, como tengo seripio a V. M., la reformacion
no vale nada sin la fuerza, y que esta estè en persona que sea confidente