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platicar de acordio, y salieron fuera con los capitulos que demandanan, y
los ymbiaron aquì para que se viesen y se determinase lo que se hauia de
bazer; y siendo mucho a su vantajo no paresciò de concederselos, sino que
se rindiesen a discrecion de la Sefioria. Despues ellos condescendieron a que se
le saluase la vida a todos en general, y que pudiesen salir con toda la ropa
que pudiesen sacar acuestas, y las escrilturas que tenian dentro, y tampoco
se lo quisieron conceder por respecto del Principe; y andando en estas pla-
ticas , los soldados forasteros, que estauan dentro del castillo, se apoderaron
de un torrion que estaua comenzado a batir, y llamaron a los de fuera, y asi
entrò por alli una bandera del capitan Larcà (‘); y Geronimo de Fiesco, con los
demas que con el estauan, se retiraron a la ciudadela y se rendieron a dis-
cricion, y asi estan guardados para que no se pueda yr ninguno; de manera
que todo se ha acabado con ayuda de Dios bien, y como conuiene al seruicio
de V. M., pagifico de esta ciudad y satisfacion del Principe, porque ay
dentro algunas personas que se hallaron en la muerte de Juanetin Doria, con-
tra los quales se procederà por justicia, y que sean castigados segun su dilito.
Yo creo, que esta Republica querra acabar de derribar del todo aquel sobre-
gueso, y el Principe està de esta misma opinion. En lo de la juredicion y al-
gunos vasallos que hay, no sè lo que el Principe determinarà con ellos. De lo
qual darè auiso a V. M.; y de una manera o de la otra serà necessario que
‘omen la inuestitura de V. M., pues les ha hecho merced dello.
Agora que es acabada esta empresa de Montoyo, y que el principe Doria
se halla con las armas en las manos, porque la mayor parte de la gente
que està sobre Montoyo depende del, es necesario que se reformen la cosas
desta ciudad, y se establezca la guardia que es necesaria para conserualla y
mantenella en quietud y a la deuocion de V. M., porque si esto no hay, poco
aprouecharia la reformacion sino huebiese fuerzas para hazella guardar, antes
dafiaria porque haucà mas descontentos que sin ella; y asi lo he acordado
al principe Doria delante de don Fernando, que ha estado aqui; y si se pu-
jiese encaxar aqui Augustin Spinola, tiengo por cierto que podriamos estar
con seguridad, y especialmente mantener siempre esta ciudad en seruicio de
V. M. Si yo viere camino abierto para podello encaminar, harelio, sino
jdexallo para que V. M. y el tiempo lo gouierne.
El dicho Augustin Spi nola ha seruido tanto y tan bien, que todos le son obli-
3ados; y seria razon que se le diese parie de la auctoridad, que seria conueniente
debaxo de la preeminencia y auctoridad que tiene el principe Doria. Y Nuestro
1) Lercari.