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Fiesco cometiò assi contra S. M., como contra esta Repubica , y particular-
mente contra su persona y sangre; y que juzgando 8. M. y V. A. que tenia
necessidad de remedio, y hauiendolo consultado con el, hauia parescido a
todos que el mas conueniente remedio era el del castillo, para conseruar la
libertad desta Republica, y opprimir a los que se la quisiessen perturbar, y
no para quitarsela. El me respondiò resolutamente, como lo haze con todas
sus cosas, diniendo que no era menester quo yo descargasse a S. M. en
esta parte, porque el lo ereya assi como yo lo dezia, que lo que me hauia
dicho no era para cargar a S. M, sino en consequencia de lo que le pare-
scia que no se podia hazer lo que S. M. y V. A. querian; que sy se pu-
diese dar a entender a los otros cormo el lo entendia y creya, que poco hauria
que hazer en concluir lo que $. M. y V. A. mandauan; y en esta Gonse-
quencia me dixo que el hauia pensado y examinado en su juizio el camino
que se podia tener para persuadir a esta Republica que consintiesse que se
hiziesse el castillo ; pues se hazia para su seguridad, y que no hallaua que
el no faesse parte para darselo è entender; y que faltando este camino, que
no se tenia por bien que se tentasse el de la fuerga, porque traya consigo grandes
ynconuenientes y manifesto peligro a las cosas y seruicio de S. M. y de V. A.,
porque no solo era odioso a esta ciudad, mas a toda Ytalia, y que los fran-
ceses estauan vecinos, los quales procuran en quanto podian de abaxar la
grandeza de S. M., y que no sabia lo que haria el Papa y venecianos, y
los otros potentados, y que al fin tenia por mejor que $. M. corriese este
riesgo de que esta ciudad podria tomar otro camino de el que agora tiene, y
jue los gozasse assi con la voluntad que tienen, que no que la forgassen,
porque lo uno daua a $. M. buen nombre y lo otro traya consigo odio, y
que tanto duraua cuanto duraua la fuerga. Que el se acordaua desde el
Rey Luis duodecimo que hauia visto tres vezes perder el castillo, y ultima-
mento el castillo y la Linterna, y que esto lo hauian tomado los de la ciudad,
sin ayuda de ningun principe; y que lo que el hauia acordado de la inue-
stitura de Milan, era porque esta ciudad ha estado otras vezes debaxo de
los Duques de Milan, los quales tenian su proiection y ponian Gouernador
que administraua el criminal, y ellos tenian lo ciuil con sus ancianos que
gouernauan sus cosas; y que esto le parescia que Îleuaua mas camino, y se
les podria proponer con mejor color que no lo del castillo. Yo le repliguè
que a mi me parescia mas difficulioso, porque totalmente venian a perder
su libertad. Dixo que no, porque esto se hauia de hazer con acordio y ca-
pitulos, y que se haria mas facilmente que no lo del castillo , por la neces-
sidad que tenian del Estado de Milan, que no podrian biuir sin el. Yo no