LA PRACTICA DEL COMERCIO
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economistas de Birmingham» no hubiesen propuesto
también dar al pie inglés un valor de 16 pulgadas
para contribuir así al desarrollo de la riqueza de In
glaterra.
A pesar de las transformaciones que han tenido
lugar en el mundo, la libra esterlina del mismo peso
y del mismo título permanece siendo la unidad de
valor á la que se refieren todas las demás.
Cualquiera que lleve á la Casa de la Moneda una
cierta cantidad de oro, está seguro de recibir 3 libras,
17 chelines y 10 l / 2 peniques por onza, pero después
de ser gravados; si va al Banco, recibe inmediata
mente 3 libras, 17 chelines y 9 peniques, ó sea 1 l / 2
peniques por onza de menos. Todos los vendedores
de oro, se dirigen, pues, al Banco de Inglaterra, que
debe comprar siempre al precio fijo.
El precio del oro no puede bajar. Puede elevarse
si un país ó un banco tiene necesidad de metal.
Entonces los bancos defienden su caja elevando
la tasa de descuento que ataja la demanda de oro.
Elevan el precio del oro, aun cuando las transaccio
nes corrientes se compensaran de tal manera que pu
diera hacerse la regulación en especies.
La onza de oro podrá ser pagada más cara en la
Casa de la Moneda, si falta oro para la industria ó
para los países extranjeros; pero siempre tendrá un
precio mínimo, porqne á ese precio fijo se compra
en el Banco de Inglaterra; y el oro es actualmente la
única mercancía en el mundo de que están seguros los
productores, pueden venderla á un precio mínimo.
Y ¿cómo el vendedor ó el comprador podría apre-