DE LA CONFEDERACION ARGENTINA. ' 477
de industria, viene á nuestro continente y se desquita viendo á
sus pies á los tiranos que allá explotaban su sudor. Allá es
siervo del capitalista; aquí es su rey y soberano. Los roles se
encuentran cambiados completamente. El capital entre nos
otros es mendigo de brazos y trabajo ; el trabajador se hace
buscar descansando á pierna suelta. Tal es la condición del
obrero en las ciudades y campañas de Sud-América tan pronto
como las agitaciones de la guerra civil ofrecen alguna seguridad
y paz a los trabajos de la industria.
^°“dicion del pobre en la República Argentina es inconce
bible para el pobre de las naciones europeas. Puede conocer todos
los sufrimientos menos el del hambre. La tierra misma le
ofrece medios de vivir cuando no quiere trabajar. Las lluvias
de un cielo siempre azul y benigno y los calores de un sol pró
digo de fecundidad, hacen á menudo las veces del capital y del
trabajo en tierras que, sin el auxilio del hombre, multiplican
las crias de ganados y de toda clase de animales útiles, pro
ducen espontáneamente el algodón, la seda, el añil, la co
chinilla, etc.
El pobre de nuestras provincias, pastoías en la mayor parte,
vive harto de carne, posee terrenos y animales ; es propietario
á su modo las mas veces.
El mendigo de las provincias argentinas anda á caballo mu
chas veces, y no es raro que posea tierras y animales. La dul
zura del clima le suple de cobija, y le dispensa de construir te
chos acabados. Habita campos ricos de caza facilísima y de ví
veres espontáneos.
Es pobre las mas veces porque es vago y holgazán; y no es
holgazán por falta de trabajo sino por sobra de alimentos. —
Educado en la desnudez y privación de ciertas comodidades, no
sufre por ello físicamente, gracias á la clemencia del clima,
pene que comer, y gusta naturalmente de las delicias del dolce
ßr mente. De ordinario es un filósofo que realiza por instinto
los sueños de algunas escuelas de la antigua Grecia.
Comparad el discurso de la reina de Inglaterra al parlamento
e cada año con los mensajes anuales de nuestros presidentes :
^ li no se habla sino de cereales, de trigos, de cosechas, es decir,
G pan y sustento ; aquí no se habla sino de falta de brazos, es
Gcir, de bocas, para multiplicar y consumir los productos fáci
les de tierras opulentas por su naturaleza y formación.