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BASES
de veinte años, volveríamos andando muy felices á ima monar
quía mas inquieta y turbulenta que la república.
El bello ejemplo del Brasil no debe alucinarnos; felicitemos
á ese país de la fortuna que le ba cabido, respetemos su forma,
que sabe proteger la civilización, sepamos coexistir con ella, y
caminar acordes al tin común de los gobiernos de toda forma
— la civilización. Pero abstengámonos de imitarlo en su manera
de ser monárquico. Ese país no lia conocido la república ni por
un solo dia ; su \ida monárquica no se ha interrumpido por una
hora. De monarquía colonial paso sin interregno á monarquía
independiente. — Pero los que hemos practicado la república
por espacio de M) anos, aunque pésima meute, seríamos peores
monarquistas (pie republicanos, porque hoy comprendemos
menos la monarquía que la repúlilica.
¿Tomaría raíz la nueva monarquía de la elección? Sería cosa
nunca vista : la monarquía es por esencia de origen tradicional,
procedente del hecho. ¿Nosotros elegiríamos para condes y mar
queses á nuestros amigos iguales á nosotros? ¿Consentiríamos
buenamente en ser inferiores á nuestros iguales? — Yo deseara
ver la cara del que se juzgase competente para ser electo rey en
la América republicana. — ¿Aceptaríamos reyes y nobles de
extracción europea? — Solo después de una guerra de recon
quista : ¿y quién concebiría, ni consentiría en ese delirio?
El problema del gobierno posible en la América ántes es
pañola no tiene mas que una solución sensata : ella consiste en
elevar nuestros pueblos á la altura de la forma de gobierno que
nos ha impuesto la necesidad; en darles la aptitud que les falta
para ser republicanos; en hacerlos dignos de la república, que
hemos proclamado, que no podemos practicar hoy ni tampoco
abandonar; en mejorar el gobierno por la mejora de los gober
nados ; en mejorar la sociedad para obtener la mejora del poder,
que es su expresión y resultado directo.
Pero el camino es largo y hay mucho que esperar hasta llegar
á su fin. — ¿No habría en tal caso un gobierno conveniente y
adecuado para andar este periódo de preparación y transición?
—Lo hay, por fortuna, y sin necesidad de salir de la república.
Felizmente la república, tan fecunda en formas, reconoce
muchos grados, y se presta á todas las exigencias de la edad y
del espacio. Saber acomodarla á nuestra edad, es todo el arte
de constituirse entre nosotros.