DE LA CONSTITUCION. 3i
Esa solución tiene un precedente feliz en la República Sud-
Aniericana, y es el que debemos á la sensatez del pueblo chi
leno, que ha encontrado en la energía del poder del presidente
as garandas públicas que la monarquía ofrece al orden y á la
paz, sin faltar á la naturaleza del gobierno republicano. Se atri
buye a Rolívar este dicho profundo y espiritual : « Los nuevos
,sta os de la América antes española necesitan reyes con el
nombre de presidentes. » — Chile ha resuelto el problema sin
inastias y sin dictadura militar, por medio de una constitución
y republicana en la forma : ley que
u a a la tradición de la vida pasada la cadena de la Aída mo-
erna.- La república no puede tener otra forma cuando sucede
inmediatamente á la monarquía ; es preciso que el nuevo régi
men contenga algo del antiguo ; no se andan de un salto las
¿Gomo hacer, pues, de nuestras democracias en el nombre
democracias en la realidad? ¿Gomo cambiar en hechos nuestras
1 »ertades escritas y nominales? ¿Por qué medios conseguiremos
elevar la capacidad real de nuestros pueblos á la altura de sus
ons 1 uciones escritas y de los principios proclamados?
WMsm
‘le un modo incompleto y pequeño.
or^ permitirme decir cómo deben ser comprendidos y
emr'randf ^*^^"^Gdios, para que puedan dar por resultado el
%STi (^tos países y la verdad de la
república en todas sus consecuencias.