510 SISTEMA ECONÓMICO Y RENTÍSTICO
cía. La doctrina de Malthus fue la expresión de la primera; los
socialistas expresaron la segunda. Ambas soluciones son incom
pletas por egoístas. Pero sea de ello lo que fuere, ambas son
impertinentes para América, y esto es lo que nos interesa re
conocer.
Aquí no tenemos necesidad de impedir que nazca el hombre
por temor de que perezca de hambre, porque el alimento sobra;
ni que deshacer hacinamientos de fortuna, porque no existen.
Por el contrario, la población que allá es el origen de la mala
distribución de la riqueza por su exuberancia, aquí en América
lo es por su escasez. Luego en América aumentar la población,
es extender el bienestar.
Expresión de esta necesidad suprema de un país desierto, la
Constitución argentina aspiró ante todo á poblarlo. Midió el
suelo, contó la población que debían regir sus preceptos; y ha
llando que cada legua cuadrada contenia seis habitantes, es de
cir, que el país que iba á recibirla era un desierto, comprendió
que en el desierto el gobierno no tiene otro fin serio y urgente,
que el de poblarlo á gran priesa.
La Constitución argentina es la primera, en Sud-América,
que haya comprendido, sentado y resuelto la cuestión del go
bierno fundamental en estos términos. ¿Por qué recien? — Tal
vez por la época de su sanción. Desligados sus autores de la tra
dición constitucional del tiempo de la guerra de la Independen
cia contra España, en que los intereses económicos fueron des
atendidos para contraerse al gran propósito de ese tiempo,—
alejar la dominación europea y fundar la soberanía del pueblo
americano, — tomando por punto de partida los nuevos inte
reses de la América independiente, que son los intereses econó
micos, la Constitución argentina de 1853 hizo de \n población
su fin inmediato, porque vió en ella el medio mas poderoso de
alcanzar su fin ulterior, que es la civilización y el bienestar del
país. À este fin consagró veintiuno de sus artículos, que con
tienen todo un sistema de política económica en servicio del des
arrollo de la población.
Admitido el principio de que en América gobernar es poblar,
convenidos en que la Constitución argentina es la expresión fiel
de ese principio, viene ahora esta cuestión, á saber : — ¿Cómo
poblar? ¿por qué sistema, según qué método, por cuáles me
dios atraer y agrandar la población, que todós creemos necesa-