DE LA CONFEDERAf.lOX ARGENTIXA. 631
También se prodigó la contribución directa sobre el salario
délos trabajadores, obligándoles al pago de una especie de pa
tente industrial, llamada papeleta en el lenguaje en los regla
mentos fiscales de Buenos Aires. Los sirvientes, los peones, los
cargadores, los carretilleros, los capataces, los marineros, fue
ron obligados á pagar su contribución directa, renovando sus
papeletas ó patentes cada seis meses.
Be ese modo la República trató peor á la riqueza que la habia
Ratado el despotismo colonial ; es decir, que peor se trató la li-
ríorf á sí misma , que la habia tratado el despotismo del go
bierno español. La administración de Buenos Aires sustituyó al
sistema tributario colonial el sistema rentístico que la Conven
ción y el Imperio babian legado en Francia á los Borbones res
taurados al gobierno de ese país, bajo cuyo reinado estudió el
S'" Bivadavia los principios de administración económica que
trajo á Buenos Aires, organizando así los medios de poder
fuerte que Rósas aprovechó mejor que su fundador equivocado
con las mejores intenciones.
En presencia de esos resultados y á la vista de esos errores,
que contienen una gran parte del mal radical y original de
Buenos Aires, la hacienda argentina, emancipada de su in
fluencia, ha vuelto al camino sensato y racional que le traza su
Constitución general de 1853, como vamos á demostrarlo en
seguida.
§ V.
Continuación del mismo asunto. - De los (Inés, asiento, repartición y recau
dación de las contribuciones según los principios de la Constitución
argentina.
Según el art. i de la Constitución argentina, la contribución
es para formar el Tesoro nacional ; el Tesoro, como medio de
ejecución , es para gobernar ; el gobierno es para hacer cumplir
Tian nc la Constitución, como dice su preámbulo, es
la naz IlrvL nacional, afianzar la justicia, consolidar
ciirir Inc 1 Jaúefensa común, promover el bienestar y ase-
.... 1 ^Gneficios de la libertad. La contribución es , según
/ . con que se obtiene el goce de estas cosas; luego su
o Clon forma el gasto mas precioso del hombre en sociedad.