DE LA rONFEDERAriOX ARGEXTINA. 70î>
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cion y rumbo, no de resultados instantáneos. La nave de nues
tra Patria se habia internado demasiado en regiones sombrías
y remotas, para que.baste un solo dia á la salvación de sus
destinos. — Nuestra organización escrita es un cambio de
rumbo, un nuevo derrotero. Nuestra Constitución es la proa
al puerto de salvación. Sin embargo, como todavía navegamos
en alta mar, á pesar de ella tendremos borrascas, malos tiem
pos, y todos los percances del que se mueve en cualquier sen
tido , del que marcha en el mar proceloso de la vida libre. Solo
el que está quieto no corre riesgos, pero es verdad que tampoco
avanza nada.
La libertad, viva en el texto escrito y maltratada en el hecho,
será por largo tiempo la ley de nuestra condición política en la
América ántes española. Ni os admireis de ello, pues no es otra
la de nuestra condición religiosa en la mayoría del mundo de
la cristiandad. Porque en el hecho violemos á cada instante los
preceptos cristianos, porque las luchas de la vida real sean un
desmentido de la Heligion que nos declara hermanos obligados á
querernos como tales, ¿se dirá que no pertenecemos á la Reli
gion de Jesucristo? ¿Quién, en tal caso, tendría derecho de
llamarse cristiano? Impresa en el alma la doctrina de nuestra
fe, marchamos paso á paso bácia su realización en la con
ducta. Ku política como en religión, obrar es mas difícil que
creer. ^
La libertad es el dogma, es la fe política de la América del
ud, aunque en los hechos de la vida práctica imperen con fre
cuencia el despotismo del gobierno (que es la tiranía) ó el des
potismo del pueblo (que es la revolución). Hace dos mil años
que los hombres trabajan en obrar como creen en materia de
moral. ¿Será extraño que necesiten largos años para obrar como
creen en materia de política, que no es sino la moral externa
aplicada al gobierno de los hombres ?
Dejad que el pueblo sud-americano ame el ideal en el go
bierno, aunque en el hecho soporte el despotismo, que es resul
tado de su condición atrasada é indigente. Dejad que escriba y
tG^^os; un dia vendrá en que la
4. f * leriad encarne en los hechos de la vida real, inis-
liictAPU política de los pueblos comprobado por la
riüi f ^ civilización : y aunque ese dia, como los límites
lempo, nunca llegue, es indudable que los pueblos se