108 SISTEMA ECONÓMICO T RENTÍSTICO
puede mejorar de condición. Muy conocida es la escuela que
por siglos ha visto la política donde existian la duplicidad, la
segunda intención, el disimulo. Felipe II y los reyes que dieron
á estos pueblos las leyes fundamentales que han formado sus
costumbres, fueron contemporáneos de Maquiavelo, su maestro.
Pero el maquiavelismo no es gobierno normal ; es el atraso en
política ; á lo mas es la política normal de tiempos semibárbaros.
De esa escuela ha salido el gojñerno de nuestra América colonial.
Felipe II y sus sucesores inmediatos la organizaron á la iinágen
de su espíritu sombrío y del espíritu de su siglo; y ha sido gobernada
por vireyes, meros agentes ejecutores, intérpretes y
órganos del poder que los enviaba á dividir para gobernar, á
gobernar para mantener la servidumbre de estos países, á comprimir
su espíritu público para retardar el dia de su emancipación.
Léjos de mí la idea de incnljiar á la Kspana, nuestra
noble hermana, sino al gobierno atrasado, que ella deplora hoy
dia á la par nuestra.
Todavía la obra de esos siglos y de la dominación metropolitana
se mantiene en la América independiente mas poderosa
que la obra de su revolución fundamental, demasiado reciente
para que haya podido destruir lo que estaba arraigado de siglos,
no en las leyes escritas únicamente , sino en las costumbres, en
las creencias heredadas, en las preocupaciones, mas poderosas
que las leyes escritas y que las opiniones aceptadas , y hasta en
las ciudades que dejó formadas á su imágen la mano de la dominación
peninsular. Todavía está inundada nuestra América
independiente y republicana de las creaciones y elementos salidos
de ese origen. Esos elementos cambiados de traje y de
color, obedientes á la ley de su origen, reaccionan contra el establecimiento
del régimen moderno, dueño y señor del suelo
mas en el nombre que en la realidad. Tienen su cuartel general
y plaza fuerte en las grandes creaciones que dejó formadas el
régimen colonial, en las capitales que habitaron los vireyes, depositarias
hasta hoy del secreto y de los misterios de su gobierno
omnímodo , voluntarioso é inquisitorial.
Esos restos endurecidos y robustos del antiguo sistema, que
los formó para sus miras, son incorregibles, incapaces de comprender
y realizar el régimen moderno. En el pueblo y en el
hombre, la ley de formación es la misma. Si el hombre naciera
con la plenitud de sus fuerzas, sería incapaz de educación ; ha-