DE LA REPÚBLICA ARGENTINA. 771
interior de cuarenta años en ese país, á saber : — hacer y dirigir
el gobierno general argentino á título de haberlo encabezado
por siglos.
En frente de esa política de prepotencia hubo, es verdad, otra
de moderación, como sucede boy mismo. Se debe reconocer que
la primera de ellas prevaleció en aquella época, por ser la conveniente
al éxito de la lucha difícil que el país acometia contra
España. En frente de un adversario tan poderoso, los escnipulos
de forma nos habrían dado la restauración del poder colonial,
como sucedió en otros países.
Pero esa política pasada ya con las exigencias de su época de
guerra, y prolongada mas de lo necesario á expensas del órden
y de la libertad, debe ceder su lugar á la política de moderación
y tolerancia, que conviene a estos tiempos de organización
y de progreso. Rusas, parodiando las violencias generosas
de la revolución de mayo, ha traído á esa política el descrédito
que merece hoy dia. La política contraria espera en Rueños
Aires sus verdaderos representantes ; no los tiene. Los altos intereses
de ese pueblo no están representados. Sus preocupaciones
de vanagloria y de orgullo local tienen servidores y cortesanos
que las explotan en provecho de su interes personal ;
sus intereses capitulares , de localidad , de municipio , tienen
ecos que no cederían en patriotismo local á los cabildantes del
tiempo del rey. Pero los altos intereses do Rueños Aires, que
son los vinculados á la Nación, esperan hasta hoy sus representantes
en el gobierno de esa provincia, enteramente huérfana
de verdaderos hombres de Estado. Los únicos porteños colocados
en el lugar que conviene al ínteres de su provincia precisamente
por ser el conveniente al interes de la Nación, son los
que rodean y sostienen hoy al gobierno nacional. Esos son los
lazos vivos que hacen imposible la desmembración. Ese es el
puesto que tendrían hoy dia Rivadavia, San Martin, Belgrano,
si existiesen. Ese tuvieron siempre los patriotas elevados que
no faltaron en ninguna época á Buenos Aires, como lo comprueban
los siguientes recuerdos de alta gloria para la imparcialidad
de la parte sana de ese pueblo.
El 22 de mayo de 1810 se sometió á un cabildo abierto de
uenos ii^s la cuestión siguiente : — « Si se ha de subrogar
ora au orí ad á la superior que obtiene el excelentísimo señor
virey, ependiente de la soberania que se ejerza legítimamente en