DE LA REPÚBLICA ARGEMTIXA. 789
Leniador local de Biieuos Aires ; crear un Congreso de la Re
pública, era retirar de la legislatura provincial de Buenos Aires
su papel prestado de Congreso ; crear un Tesoro nacional, era
retirar dos millones de rentas de aduana que quedaban provi
soriamente en Buenos Aires; crear un jefe supremo de la Re
pública, era concluir con el absurdo de los ejércitos y escuadras
de provincia. A crear todo esto, el dia que una victoria esplén
dida llamaba al primer puesto de la República al vencedor
entre-riano, era perder hasta la última esperanza del antiguo
ascendiente de Buenos Aires.
¿ Podia Buenos Aires dejar de resistir esas mudanzas, sin da
ñar su interes mal entendido ? ¿ Podia ser agradecido al liberta-
tador, hasta perdonarle esa disminución que traía á sus ven
tajas locales por medio de la organización general ? — No,
ciertamente ; y así fué que no tardó en lanzarse en el camino de
las resistencias embozadas con colores especiosos.
Hay razones que no se pueden dar abiertamente. — La resis
tencia opuesta al orden , al buen juicio, á la equidad , traidos
en el arreglo del poder y de la renta de una Nación, que vivia
desquiciada en provecho de una localidad , no habia de confesar
sus motivos verdaderos ; pero debiendo alegar algunos, se em
plearon los que han servido para explicar, sin persuadir á
nadie, las resistencias de junio, de setiembre, julio, de abril
desde iSriS hasta 1854.
Lxaminemos el sentido de estas resistencias de Buenos Aires,
y veremos que es el mismo que tuvo su política desde treinta
años atras.
La caida de Rosas envolvia dos resultados : 1® la desaparición
de su gobierno sangriento y bárbaro, lo cual era para Buenos
Aires un bien, que esa ciudad léjos de apoyar tuvo la desgracia
de resistir, aunque involuntariamente, en Monte Caseros; 2® la
caida de Rosas era también la caida del aislamiento, que tenia
retenido en la ciudad de su mando la totalidad del poder y del
tesoro de la República.
Buenos Aires aceptó del general Urquiza la caida de Rósas ;
pero lio podia gustarle del mismo modo que el vencedor de Ca
seros sacase del gobierno local de Buenos Aires el poder y las
rentas nacionales allí retenidas al favor del aislamiento conser
vado por Rósas.
pelante del poder victorioso del general Urquiza, aceptado