132 EL COMERCIO V LO i COMERCIANTES
No son objetos que se puedan adquirir sin esfuerzo.
Son verdaderas mercancías. Los negros, los papúes,
los nuevo caledonios comprenden mejor la función de
la moneda que los fabricantes de asignados, los que
emiten papel moneda, y, en épocas más recientes, los
protagonistas del bimetalismo.
El valor de esta moneda es pequeño: Bartloz
(1850-1855), habiendo comprado en Sinder un lote de
albornoces en paño rojo, turbantes blancos y rosa
rios, por unos 387 thalers prusianos (1.370 francos),
tuvo que contar 775.000 cauris; y un camello no pue
de conducir más que 150.000. Actualmente, en la Ri-
geria, 40 cauris valen 0,05 francos. El rey de Daho
mey se permitía el lujo de revestir de cauris los mu
ros de su palacio en una longitud de setenta metros.
El progreso monetario consiste en hacer más ligero
este vehículo de valores.
En los países adelantados, las piezas de moneda
son pequeños lingotes ó discos de metal, de tipo de
terminado, cuyo peso y título están contrastados.
Se llama actualmente venta el acto de adquirir mo
neda á cambio de mercancías; se llama compra el
acto de adquirir una mercancía á cambio de moneda.
En realidad, tanto el que recibe como el que da mo
neda, hacen una adquisición. No hay otra diferencia
que la de que uno adquiere una mercancía de un uso
determinado, y el otro una mercancía susceptible de
hacer todas las adquisiciones que pueda desear.
De ahí la importancia de la moneda, de los meta
les que sirven para fabricarla y de los negociantes que
hacen comercio de ella y que se llaman banqueros.