LOS COMERCIANTES 215
cambista, porque tal es su interés. Pero, ¿se compagina este
interés con el general del país?
Después, M. Domergue echa una mirada al curso
de 1901, y dice: «¿Qué es el comercio en relación al
conjunto de la población? El 8 l / 2 por 100 de la población
activa de Francia.»
Separado el comercio pequeño del comercio al por
mayor, continúa:
«El comercio al detalle está surtido por el gran comprador,
el comprador al por mayor, el comisionista, el gran almacén,
el gran bazar: ¡he ahí todo! Y éstos se calculan en Francia
en dos mil, contando por largo. ¡Dos mil para cuarenta millones!
Es, pues, según M. Julio Domergue, en cantidad
despreciable esta aristocracia que no hay que tener
en cuenta, si no es para desencadenar contra ella á
los campesinos, á los que se da la ilusión de que su
interés es la protección, y á los obreros á los que se
les muestra la protección como la defensa del trabajo
nacional; y M. Julio Domergue, exclama: «El 73
por 100 de la población activa vive de la producción»;
y «para ser partidario de la libertad comercial,
no es preciso ser productor á cualquier título que se
sea» (pág. 39). En cuanto á los pequeños comerciantes,
M. Julio Domergue añora los tiempos de las corporaciones
en que las maestrías y jurados limitaban
su número, y les acusa de impedir que el consumidor
disfrute los beneficios de la baratura que el proteccionismo,
por otra parte, no tiene por objeto provocar.