216 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
M. Domergue, dice: «La agricultura y la industria
tienen la obligación primordial de reconstituir los
reguladores del engranaje intermediario que las pone
en comunicación con el comercio al detalle», y añade
que «si el detalle no quisiera comprar, los productores
crearán almacenes para vender directamente al
público».
Entiende Julio Domergue, que el comercio sólo se
ocupa de objetos de lujo ó de simple adorno, novedades,
alhajas, etc. Respecto á los demás artículos
«el comercio se impone á su clientela por el sólo hecho
de las necesidades del comprador, su venta es
forzosa, pudiera decirse, su despacho, obligatorio».
¿La venta y el despacho de qué? ¿Del comercio?
Domergue supone, pues, que como el francés es gran
consumidor de pan, el comerciante en trigos debe
desaparecer; que, como la carne es necesaria para
una parte de la población, el tratante de ganados
debería desaparecer, y, sin duda, el chevillard
también; y para el vino, se muestra partidario «de la
relación directa entre el productor y el consumidor»,
sistema que como todos saben, ha dado tan buen resultado
á los viticultores del Mediodía que lo han
seguido.
Julio Domergue, Méline y sus discípulos, han dicho
á los viticultores:—Si no vendéis mejor vuestros
vinos es por falta de comerciantes. Ellos han afirmado
que pasándose sin comerciantes, el cosechero tendría
todo el beneficio de su cosecha, que no dejaría
nada en manos de los intermediarios inútiles, y que
por otra parte, el consumidor tendría vino puro, no