Full text: El comercio y los comerciantes

LOS COMERCIANTES 
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nicos y muchos empleados se modelaban sobre ese 
tipo. M. Jacques Siegfried refiere que un día, en casa 
de su padre, éste preguntó á un empleado un dato 
sobre una letra que había copiado la víspera, y el ca 
lígrafo respondió: 
—No me permito jamás leer las letras que copio. 
—Yo no quiero tener jóvenes ambiciosos en mi 
casa, es una vieja locución. 
Los jóvenes ambiciosos ofrecen grandes inconve 
nientes si no hacen lo que deben hacer; pero si lo 
hacen bien, se distinguen por su exactitud y su dili 
gencia, y por su ambición sirven mucho mejor á la 
casa en que están empleados. 
Ahora, en la mayoría de las casas de comercio, se 
pide á los empleados una colaboración inteligente y 
eficaz para el mayor provecho de todos. 
Entre los empleados, el primer deber de los supe 
riores es la cortesía con los subordinados. Frecuen 
temente hombres débiles é indecisos, disimulan su 
defecto bajo apariencias violentas y brutales. 
Los grandes establecimientos de comercio no alo 
jan ya á sus empleados varones. Algunos continúan 
hospedando á los empleados femeninos. La vida para 
una joven aislada, es difícil, y desde el punto de vis 
ta moral y material, la vida mancomunada en el al 
macén ofrece muchas ventajas. 
Los grandes almacenes de novedades daban las 
dos comidas á sus empleados; ahora los empleados 
que no viven allí, sólo comen al mediodía. 
En 1908 se ha emprendido una violenta campaña 
contra el living in system.
	        
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