LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO
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sas y en las de Sandwich, las mujeres iban à pasar
la noche á bordo, y por la mañana los hombres les
pedían los regalos que habíanles hecho los marineros.
Cuando ellas al atardecer se arrojan al agua para
dirigirse al navio, ellos les gritan:
—¡Pide pólvora para mí, Tahío!
—¡Acuérdate de traer pescado salado, Oíe!
—¡Manú! Tráeme pescado seco, dientes de cachalote.
Las tribus de los Pieles Roja de la California compran
las mujeres á sus padres (1). Los utachs hacen
un gran comercio de mujeres que roban y venden en
seguida á las tribus vecinas.
El comercio de las georgianas, para surtir los harenes
de la Turquía y de Marr uecos, no ha cesado aún.
Y si en las civilizaciones más primitivas los hombres
saben apreciar el valor de los servicios sexuales,
las mujeres lo conocen también y procuran sacar de
ellos algún partido. Cuando las mujeres de los esquimales
piden tabaco, ya se sabe que se ofrecen en
cambio (2).
Más adelante trataremos de este cambio de servicios
y el género de tráfico, que se llama la trata de
blancas (3).
II
El hombre siente el deseo de adquirir y la aversión
(1) Letourneau, pág. 179.
(2) Letourneau, pág. 19.
(3) Yves Guyot, pág. 4.