24 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
al trabajo; hacer trabajar á los demás y aprovechar
se del resultado de su trabajo, es el fin que persigue
todo dueño de esclavos.
El comercio de los esclavos ha sido uno de los
más importantes del mundo. En la antigüedad, no
solamente los fenicios utilizaban á los esclavos como
remeros de sus bajeles y les ocupaban como tejedo
res en sus talleres, sino que comerciaban también
con los que se procuraban en los países vecinos de
Siria y la Palestina. Ellos estaban siempre en guerra,
las más de las veces con el único objeto de conquis
tar esclavos para venderlos.
Délos era el gran mercado de esclavos.
Sus precios en los lugares de compra eran muy
bajos. Lúculo dice que en el Ponto un esclavo valía
cuatro dracmas ó sean unos 19 francos.
Cuando ocurrían grandes derrotas, sobrevenía una
gran depreciación en la mercancía. Los soldados ro
manos vendían á los cartagineses por menos de 12
francos. En los tiempos modernos, sucedía igual. En
el primer cuarto del pasado siglo, un muchacho va
lía en las márgenes del lago Tchad 19 ó 20 francos;
una púber, unos 25 francos.
Las dificultades y riesgos del transporte establecía
la diferencia entre el valor en el lugar de compra y
el valor donde se vendía.
El comercio de los esclavos ha sido uno de los
más importantes de la humanidad.
En los tiempos antiguos los esclavos provenían
de la guerra. Aristóteles señala al esclavo como á un
bárbaro de especie inferior. «La Naturaleza ha que-