34
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
Iros; supongamos medio millón de hectolitros, poco
más de un hectolitro por habitante. Este aprovisiona
miento á pesar de ser tan pequeño, fue, sin embargo,
objeto de una preocupación tal que todos los navios
en que tenían intereses los atenienses y los metecos
atenienses estaban obligados á cargar trigo.
En su discurso contra Formio, Demóstenes hace
decir á Crisipo: Parisadis había exceptuado del im
puesto en el Bósforo al trigo expedido para Atenas.
Lampis aprovecha la excepción, pero lleva el trigo á
Acantia donde lo vende al por menor, «aunque estuvo
establecido en Atenas, y las leyes amenazaban con el
último suplicio á todo hombre establecido en Atenas
que transportase trigo á otros puntos que no fueran
los nuestros (1)». Y él añade que entonces se estaba
reducido á distribuir la harina por raciones á los
habitantes de la ciudad; que los del Píreo recibían
panes por un óbolo, cerca del arsenal de los buques; y
que bajo el pórtico principal cernían y amasaban con
los pies la harina que se les distribuía, con dos
cedazos.
Solon había prohibido toda exportación de pro
ductos del suelo de la Atica, excepto la del aceite.
A esta intervención del rey ó de la autoridad, para
asegurar el alimento de la población se ha dado el
nombre de sistema previsor.
La dificultad del aprovisionamiento fue muy gran
de. La conquista de países productores de trigo fué
uno de los factores de la política romana; pero impor
tando trigo, el gobierno romano arruinaba la agricul-
(1) Demóstenes, t. V, pág. 259; Perrero, t. II, pág. 406.