972 DE LA INTEGRIDAD NACIONAL
pública acababa de coníiar á su Director general, el libertador
Urquiza. Se miraba esa relevación natural de poderes, que al
guna vez babia de efectuarse para tener gobierno federal ó na
cional , como una humillación para Buenos Aires, que su revo
lución de setiembre venía á reparar.
El Congreso general se reunió á pesar de la inasistencia de los
diputados de Buenos Aires, retirados por su gobierno, porque
no quedaba medio ni esperanza de conseguir que tomase parte
en la creación del gobierno nacional, acjuel gobierno local que
babia ejercido por treinta años los poderes que iban á pasar á
manos de ese gobierno nacional, en el cual miraba una especie
de concurrente. El Congreso podia funcionar sin Buenos .\ires.
Representaba trece provincias sobre una. Su nombre de provin
cias revelaba que eran secciones integrantes de una Nación. En
toda nación democrática, su mayoría hace la ley aun para la
minoría disidente.
Con menos razón, desde 1820 basta 18^2, Buenos Aires babia
constituido su gobierno provincial, con prescindencia de la Na
ción de que formaba parte. Como provincia fué que se dio desde
treinta años atras las leyes fundamentales, recopiladas en su
constitución de abril reciente. El nombre de Estado, tomado
recientemente, es para encubrir ese abuso con el sistema fede
ral entendido al uso de Rosas , como polo opuesto de union ó
fusion.
El Congreso dio la Constitución concebida con tal imparciali
dad, que dejó á Buenos Aires abierto el camino de aceptar y
ocupar su antiguo rango de capital de la República, si lo queria.
— La forma en que se le daba ese rol de capital era la misma
que babian pro¡)uesto en 1820 sus mejores hijos, los Rivadavia,
Agüero, Andrade, Gómez, Alvear, Bin to, etc. Consistia en la
conservación de la provincia de Buenos Aires con separación de
su capital, que debia serlo de toda la República como fué por
siglos. Esa separación era necesaria al equilibrio interior, que
debia garantizar el ascendiente democrático de la mayoría na
cional. Toda la democracia consiste en este principio. Por falta
de esa division, Buenos Aires babia sido casi toda la República
en poder, mientras duró el aislamiento de sus provincias; y
mediante esa preponderancia, debida al mal régimen colonial
de comercio heredado, tenia medios de mantener siempre dis
persa la República en provecho local suyo y con riesgo ulle-