LOS COMERCIANTES
285
y, á consecuencia de ello, los reglamentos de adjudicaciones
públicas prohíben el empleo de materiales procedentes de
Bélgica.
Envíos de cemento de mala calidad á los Estados Unidos,
han cerrado este mercado á la producción belga.»
Muchas veces el consumidor quiere alcanzar el
milagro de que el comerciante le venda á un precio
inferior al precio de reventa. Jamás tiene en cuenta
los gastos generales del comerciante, y cuando com
para el precio de un producto al salir de la manufac
tura con el precio á que se vende, se cree robado.
La administración del ejército entiende que debe
pagar la carne á un precio inferior al del mercado, y
se extraña de que los soldados pongan repulsas. Los
carniceros militares han tenido la culpa de aceptar
estos precios; pero la administración militar ha debi
do prever que aquéllos le darían la mercancía peor.
El consumidor debe saber que el comerciante ja
más le hace un regalo; porque vende para ganar.
Si el consumidor exige precios imposibles, será
engañado en la calidad y á veces en la cantidad al
mismo tiempo.
§ 3.—En el sistema del monopolio se acomoda el
cliente al monopolio y no el producto para el cliente.
El monopolio de las cerillas y el servicio de teléfo
nos lo demuestran todos los días; vender poco y caro;
tal es la regla del sistema del monopolio.
En el régimen de libertad económica todo indus
trial y comerciante debe recordar los hechos y las
reglas siguientes: